9 jul. 2011

Precio o Valor

He leído un artículo en la revista Emprendedores que me ha hecho pensar un rato y  me ha parecido interesante. Os lo envío.
Ya lo decía Antonio Machado: “Todo necio confunde valor con precio”.
La revista trata de explicar esto mediante la historia casi real de una persona: Antonio, y es la siguiente:

Antonio nació con una pequeña “tara”. Nunca ha sido capaz de distinguir la diferencia entre valor y precio. El primero se refiere al beneficio que uno recibe de algo. El segundo, a cuánto cuesta comprarlo. Como resultado de esa confusión, la vida de Antonio es un permanente estar al filo del desastre económico. ¿Por qué? Les cuento una anécdota. Nuestro protagonista es un ávido consumista que sucumbe perdidamente a las tentaciones de descuentos y promociones de centros comerciales y tiendas de moda. Ya ha quedado dicho que no distingue entre valor y precio. En una ocasión, en la tienda de deportes que frecuenta habitualmente, su mirada se quedó fija en un equipamiento completo de esquí (mono, botas, tablas, bastones, guantes y casco) al precio espectacular de 700 euros. Ciertamente, el ahorro era considerable. En concreto del 60%. Toda una ganga. Antonio no se lo pensó dos veces. Cogió el kit completo de esquí de travesía, se acercó a la cajera, desenfundó su tarjeta de crédito y … “Gracias por su compra”. Hasta ahí todo normal de no ser porque Antonio ya tenía dos equipamientos completos, de los que apenas usaba uno. ¿Tiene realmente valor comprar otro más aunque sea a mitad de precio? ¿Por qué no haber destinado esos 700 euros en la compra de ese frigorífico que no le funciona bien?. En este caso, el precio rebajado es muy interesante pero el valor o beneficio que va a recibir Antonio por su nuevo equipamiento de esquí es dudoso. De lo que no hay duda es de que la economía de Antonio está peor cada día.


Me ha parecido un ejemplo de lo más ilustrativo y que nos retrata a todos en alguna ocasión. Quizás no en un gasto tan caro como el de Antonio, pero si con pequeñas cosas que no necesitamos y  no usamos en total intensidad y que por tanto nos podríamos haber ahorrado. Todas estas pequeñas cantidades cuentan y finalmente pueden equivaler ¿por qué no?  a un equipamiento completo de esquí o 700 euros  en no mucho tiempo. Para evitarlo antes de volver a comprar nada, deberíamos ver si el precio es conveniente y si además tiene valor para nosotros. Nuestro dinero es limitado y finalmente lo que conseguimos es que comprando estas cosas que no nos aportan valor, no podamos permitirnos otras que si lo hacen y que podríamos necesitar o desear. Debemos por tanto suprimir, en la manera  en que nos sea posible todos esos gastos “por impulso” que no nos aportan nada.
Debemos por tanto saber la diferencia entre precio y valor e interiorizarlo en nuestra vidas. Compremos pues, como primer paso solo aquello que nos aporte valor.
Cuánto más reduzcamos las cosas que no nos aportan valor, más cosas podremos comprar con valor y nuestra calidad de vida mejorará.


Para comprar las cosas que realmente deseamos y que nos aportan valor, tenemos que prescindir de las cosas superfluas y  que no aportan nada. Lo primero en evitar son los gastos que son malos para la salud: tabaco, dulces, calorías vacías como las patatas fritas , chuches y tonterías varias que compramos sin darnos cuenta y sin ton ni son.  Sin embargo, cualquiera de las cosas anteriores   se puede comprar de vez en cuando  porque te apetece y deseas disfrutar del él ¿por qué no?.
Si utilizamos esta sencilla regla y un poco de un poco de planificación podemos ahorrar mucho dinero. Cosas tan sencillas como llevar una botella de agua en el bolso, una manzana o algo para picar cuando te da el hambre.. etc..  nos ahorrará mucho dinero en  gastos superfluos y nos dejará más margen para las cosas que nuevamente aportan valor. Al principio cuesta un poco y por supuesto ni el primer, ni el segundo mes se consigue, pero poco a poco te vas acostumbrando y vas automatizando las buenas costumbres. Lo importante es que cuando compres algo, sea algo que esté en la lista o sea algo que realmente lo desees.
Con este método sencillo se puede ver rápidamente que con menos gasto, el dinero te cunde más es decir te aporta MAS VALOR.

Así podemos ir enfocando esa bolsa de dinero mensual que nosotros hemos planificado,  a las cosas que realmente necesitamos o tienen valor y evitar todas aquellas que a la larga descubrimos que podríamos haber evitado. Así evitaremos las compras “impulsivas” y seguramente tendremos oportunidad de hacer gastos a los que previamente no teníamos acceso porque nos parecían lujos.
De lo que no habla el artículo es de que el valor es personal, y a cada individuo le aportan valor unas cosas distintas, ese es el trabajo que nos toca, descubrir lo que es realmente importante para cada uno y gastar el dinero en eso y no en equipamientos de ski, ropa, bolsos, carteras o accesorios que se acumulan en el armario esperando encontrar la ocasión de aportarnos valor.

Espero no haberos aburrido con mis reflexiones, como veis es un ejemplo corto pero da que hablar largo y tendido, y creo que está en línea con el libro “La bolsa o la vida” que os resumí en la anterior entrada.
Cualquier comentario será bienvenido….

Entrada previa: Cómic de economía

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